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.....Conocí al Eurodiputado por los Verdes, Alexander Langer, en 1990 en el Congreso Internacional “ExYugoslavia-niños en la guerra”. Reflexionaba con pasión los errores que habían gestado tan larga y cruel escena bélica al tiempo que proponía como evitar nuevos conflictos. Su trabajo en primera línea fue frustrando sus expectativas.

.....No conseguía borrar la imagen de aquellos pequeños que en una actuación teatral realizada en el campo de refugiados, lejos de disfrutar con el tambor que amenizaba la función, gritaban despavoridos, pues asociaban el sonido con los temibles bombardeos grabados para siempre en su memoria. Alex trabajó duro en primera línea y se entregó sin miedo, como el equilibrista, pero quizás vio las cartas boca arriba y entendió que su empeño era inútil; otros se beneficiaban de la guerra. La comida no alcanzaba, no llegaban fármacos, se sucedían muertes masivas a diario mientras Europa miraba hacia otro lado. El tres de julio de 1995 dejaba una nota junto a sus zapatos, al pie de un albaricoque donde colgó su vida.

.....Idealistas y románticos han insuflado a lo largo de todos los tiempos el aliento necesario del que muchos otros respiramos; materia que contribuye a que nuestra historia no se corrompa por completo. Hagamos memoria, aunque nos cueste creerlo, tal estímulo nos ha sido en alguna ocasión regalado por un militante o profesional de la política.

.....No se apresure, ya se lo que está usted pensando y además estoy de acuerdo. Una encuesta realizada en las Universidades revelaba que entre los estudiantes hay menos vocación y creencia política que para el sacerdocio en los seminarios.

.....La imagen pública de quienes la profesan, padece a menudo un endemismo; el sentido del humor, elevada ecuación del conocimiento, escasea. Y no hablemos de dos de las más auténticas e incontenibles expresiones; la risa y el llanto.

.....¿Recuerda usted la última vez que vio llorar en público a un político?

.....Con motivo del homenaje póstumo a Julio Gavín en el Castillo de Larrés, la Consejera de Educación, Cultura y Deportes, Eva Almunia evocaba las cruzadas del ilustre homenajeado. En un relato en flash back narrado como diría Stanislavsky con la memoria sensitiva -que en estos casos es claramente percibido pues no hay trampa ni cartón-, la Consejera dejó sin pudor fluir su llanto mientras recordaba a quien desde ese acto da nombre al Museo de Dibujo. El aforo al unísono, en un silencio trazado por sus lágrimas se consternó. Le agradeceré eternamente señora Almunia su gesto, pues en los tiempos que corren, entre tanta mentira disfrazada, el discurso hecho con el corazón es posiblemente la única esperanza de que aquella encuesta que manifiesta la sombra de la política, cambie el rumbo.

.....Pero no salgan por ello, compañeros de profesión de la mentada Consejera, a tomar la calle con un clinex en la mano. Para esto no hay manual, ni se aprende en un curso intensivo. A quienes mienten, manipulan y se ceban en su enfermo ego -todos conocemos a alguien-, escondidos tras una falsa sonrisa, les aguarda la voz del poeta alemán.

.....Se inspiró Goethe en el equilibrio, coraje y precisión de los fonambulistas para definir la actividad política, …ojalá fuera tan estrecha como un alambre, para que así ningún torpe osara pisarla. A buen entendedor, Salud.

© CORAL PASTOR

Publicado en la revista 'AMIGOS DEL SERRABLO'